Mi patria es un hombre
acostado/ una figura que se dilata entre
mensajería instantánea y
ropa sucia de cinco días
mi patria no es una tierra
o lugar habitado, sembrado de paltos o
limoneros
es más bien un hombre que
permanece inmutable con
la mirada perdida en un
cielo que jamás alcanza
sus brazos tocan
indistintamente el mar y la cordillera,
acaricia el oleaje como lo
haría con una mujer voluptuosa
desvistiendo humedales
gigantes y profundos
las cumbres que alcanza
con sus dedos se erectan al roce
que confluyen en leches
cristalinas que van bajando por la tierra
que es al mismo tiempo
desierto y valle, bosque y estepa
el centro de su cuerpo es
donde habito, desde aquí lo busco y lo
recorro
bajando por sus piernas
que se enfrían hasta el fin del mundo
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