abrir las piernas a los primeros libros
interceptar a los dioses que blasfeman
abandonarlo todo desde un punto medio, desde la mediocridad
de los arboles cercenados
piojentos
proletarios
árboles sin vida, pestilentes
terminas hablándole a la gente/ diciéndole
ámame porque estoy plantado aquí
violado y deforme
úsame como una toalla higiénica
aquí estoy, hablándole a la gente a los físicos/doctores
prostitutas/veganos/tartamudos
le hablas a la gente desinformada aristócrata y celosa
a la gente que prende cigarros en la calle y te echa el humo
en la cara
le hablas a los amantes adictos al drama al obrero de casco amarillo
al panadero al ladrón a los espías
a los fachos
a los hombrecitos de esmoquin afuera de las iglesias
a cuanto roto se te antoje
le hablas a los hombres que se besan en el parque forestal
a las monjas físico culturistas y choferes de micro
les dices: qué tal, tiene fuego me dice la hora
dónde queda esta calle
a qué vino usted al mundo
les hablas en Facebook en la cárcel
en el estadio
le hablas a esa gente por Avenida Pajaritos
los taxistas te hablan de sus esposas, de sus hijos
tú les dices: si, claro porque a esas alturas qué importa
sólo quieres llegar a la reja de tu casa y plantarte ahí
gritar: ábranme! desuéllenme déjenme morir
le hablas al perro del vecino te dice: soy el demonio David, y se echa a correr
le hablas a los payasos a violeta parra al coronel Sanders
te cubres la cara con las manos/ la gente no arde
no se quema
la gente pierde el tiempo
tiene hijos que no ama
la gente habla mierda
la gente no es el bosque no es la madre esquizofrénica no es el agua
la gente llora
no se pudre estando viva
la gente se pudre ya muerta
la gente compra tumbas
pero no tiene casas
y sus muertos flotan en hospitales inventados
la gente está enferma
yo le hablo a la gente, insisto
les hablo para que ardan