Escucho The Smiths. Hay tanta oscuridad rodeandolo todo. Pero tú eres una luz intermitente, una luz pálida y fugaz. No me preguntes por qué, cómo ni cuándo, pero de pronto me encontré consumiendolo todo, mis días, mis horas, mis lágrimas. Y no me di cuenta hasta hoy lo loco que suena todo esto, y lo necesario de esta catarsis. Estoy llorando mientras te escribo y suena cada vez más tonto, suena cada vez más innecesario. Siento que me podría morir mañana sin decir esto y no me lo puedo quedar. No importa el resultado, no importa si después de que leas esto no hay nada, yo sé cuales son mis limitaciones, se que tengo que perder, y poco por ganar. Lo cierto es, que cada mañana al despertar tú estás ahí, y cada noche, si es que logro dormir, estás ahí. No me preguntes por qué, cómo ni cuándo.
Te dejo esto como una manera de morir más aliviada, de sentir que no estoy loca o incapaz de sentir. Pensé que estaba muerta, bueno, no lo estaba.
Quizá en otra vida.
Mis pensamientos seguirán contigo, hasta que se extingan.
Y si, soy quizá la persona más loca que te va a escribir.
Chau.
sábado, 9 de noviembre de 2019
domingo, 3 de noviembre de 2019
Confesión
Esta no
es una confesión, o al menos no una cualquiera. Creo que no me he
confesado desde que tenía 16, el resto del tiempo he dejado que todo
fluya y se destruya. Tengo esa abominable cualidad de estropear hasta
las cosas más perfectas. Básicamente soy el peor desastre con el que te
podrías topar en tu vida. Nada alentador ¿uh? Pues, por lo general las
personas intentan seducir a otras por medio de trucos, de engaños,
tratando de mostrar siempre ese lado amable e inspirador, y vamos, que
yo también lo he hecho, pero no me ha resultado favorecedor a largo
plazo, siempre termino defraudando. Por eso, ahora prefiero ser
completamente sincera en esta confesión; que
dicho sea de paso, no pretende obtener ninguna respuesta de vuelta, las
cosas ya no funcionan así para mí. Pero sería genial, si, lo sería.
Pues
bien, mejor a lo que venía. Hay un chico, uno lindo, bastante lindo
diría yo, aunque, él siente que es lo peor de lo peor, y a veces no se
si es pose o realmente él se siente asi.
Es inteligente, además de amable y respetuoso, también es divertido;
todo se lo toma con humor la mayor parte del tiempo. Yo lo observo,
aunque nuestros radares están a kilómetros de distancia. Confieso que me
vuelve loca, pero no con esa connotación aduladora sobre ideales
perfectos de belleza o romanticismo. Me vuelve loca, porque es complejo y
triste. Cuenta todas las miserias que yo siento tan mías, es como verme
en un espejo delirante. Y es desolador y dulce al mismo tiempo.
A
veces, él me habla, muy pocas veces, pero es como sentir un intenso
aguijón en medio del estómago; me vienen unas incontenibles ganas de
vomitar y de llorar, porque ahí está esa intensa llama hurgándome hasta
noquearme, así me siento con él.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)