Escucho The Smiths. Hay tanta oscuridad rodeandolo todo. Pero tú eres una luz intermitente, una luz pálida y fugaz. No me preguntes por qué, cómo ni cuándo, pero de pronto me encontré consumiendolo todo, mis días, mis horas, mis lágrimas. Y no me di cuenta hasta hoy lo loco que suena todo esto, y lo necesario de esta catarsis. Estoy llorando mientras te escribo y suena cada vez más tonto, suena cada vez más innecesario. Siento que me podría morir mañana sin decir esto y no me lo puedo quedar. No importa el resultado, no importa si después de que leas esto no hay nada, yo sé cuales son mis limitaciones, se que tengo que perder, y poco por ganar. Lo cierto es, que cada mañana al despertar tú estás ahí, y cada noche, si es que logro dormir, estás ahí. No me preguntes por qué, cómo ni cuándo.
Te dejo esto como una manera de morir más aliviada, de sentir que no estoy loca o incapaz de sentir. Pensé que estaba muerta, bueno, no lo estaba.
Quizá en otra vida.
Mis pensamientos seguirán contigo, hasta que se extingan.
Y si, soy quizá la persona más loca que te va a escribir.
Chau.
No hay comentarios:
Publicar un comentario