domingo, 17 de mayo de 2015

desde la luz; nos observa un niño dibujado con escamas



aparto de mi tu boca
relevo el placer hacia el fin del cuerpo
terrenal
alma mater del cautivo, una afrenta tras otras
y de mi las tinieblas
las olas se vacían en cloacas, en túneles distantes

a tientas sobre los cristales
de rodillas sobre un suelo de invierno
recobro el aliento y te nombro Girondo
refreno el grito en mi paladar vacío
tu nombre se escucha como un lamento
bajo las estrellas

amo de mi fragilidad, destiérrame a tus aguas
profáname
lleva contigo mi espesura, mis lágrimas chorreándose
en la bacanal de un cuarto sin ventanas

me brota la llama de un suspiro desde el esófago
a los labios
prendo en tu pecho un escapulario, un insecto
de metal brillando entre dos mundos
aquí el mío; una tempestad
alla; la quietud del pacifico a tus pies





jueves, 14 de mayo de 2015

Leviatán



mi cuerpo es una alforja adornada con cristales de los
cuatro destinos de Egea
dentro llevo el principio de mi especie, hilvanado al último
confín del abismo del Hades; un falo se yergue bizarramente, como
un amuleto intestado a la prole de un dios/mortal

mi forma se dispersa como una ola en plenilunio, brillando
intensamente los rincones de miles de bóvedas celestes
es tal mi extensión subterránea

acojo en mi vientre hijos de todos los dioses que
procrean en la tierra
titán de mis abismos
posa sobre mi tu cuerpo agigantado y feroz
hunde en mi piel tus garras destempladas
que tus colmillos
sean para siempre el dolor que me acompañe

tañe de besos húmedos las cloacas del infierno
diabólico memento submarino, en tus aguas he plantado
mi amanecer

acaricia el gesto de todas las estaciones que nos esperan
enredados en un lecho de algas y excremento; y de las
miles de especies que has regurgitado en el océano

y así mi interior blasfemo te pertenecerá entero
las formas de mi esqueleto se reducirán a partículas de agua
resbalando en tus escamas
creación horrenda del Dios misericordioso
procrea tu dolor desde mi útero infecto
estira las membranas inhabitables de mi carne, hasta parir
engendros acuáticos en el bramar de un ciclón

martes, 5 de mayo de 2015

Septiembre



No es por ti, ni por las cosas que dejé olvidadas en un velador. En un motel, que es como una casa, como un hogar con paredes sudadas. No es por ti que he dejado todas estas cosas; los vidrios rotos, migajas sobre la cama, ajedrez a medio jugar y una botella de vodka, con tres cuartos de su contenido. He dejado de mirarme al espejo, porque no te encuentro; ni en la sombra, ni en los aromas o los sabores que te pertenecían, que estaban como tejidos a tu ADN. No es por ti que me sobran o me faltan palabras. Quizá haya uno más amante, que descueza más en los ojos y por él, deje de respirar un día o me cercene las falanges y permita que me escriban baladas pop. No, no es por ti que he desecho la cama y la he vuelto a hacer, con la esperanza de que un cuerpo aparezca de la nada y se levante y me espíe detrás de los ojos. Estoy hecha un hueco. Un cuenco vacío. Pero no es por ti. Si fuera por ti, todo tendría un significado. Estaría lleno de símbolos. Un desierto. Un videojuego. Metal Gear, por ejemplo. Un cigarro consumiéndose en tus labios diminutos, entre tus dientes amarillentos. Una moneda envuelta en papel craft y una argolla de plata incrustada en el dedo, en tu billetera. No es por ti el silencio. O las bombas que estallan en las pampas. Ni los orgasmos, que parecen estallidos.  Ya nada es por ti, porque nada es tan amargo, ni tan innecesario.