aparto de mi tu boca
relevo el placer hacia el fin del cuerpo
terrenal
alma mater del cautivo, una afrenta tras otras
y de mi las tinieblas
las olas se vacían en cloacas, en túneles distantes
a tientas sobre los cristales
de rodillas sobre un suelo de invierno
recobro el aliento y te nombro Girondo
refreno el grito en mi paladar vacío
tu nombre se escucha como un lamento
bajo las estrellas
amo de mi fragilidad, destiérrame a tus aguas
profáname
lleva contigo mi espesura, mis lágrimas chorreándose
en la bacanal de un cuarto sin ventanas
me brota la llama de un suspiro desde el esófago
a los labios
prendo en tu pecho un escapulario, un insecto
de metal brillando entre dos mundos
aquí el mío; una tempestad
alla; la quietud del pacifico a tus pies
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