vimos
lunas destripadas
incrustamos
corazones en almendros
estrellas
que se nos pegaban a la piel
ardíamos
sobre un plenilunio que miraba
desde
otro oriente de gamos procreándose
y
robles crispando lejos del viento
una
historia escrita al reverso de los labios
un
dolor menos en el pecho
atrás
de la luna hay otro siglo
otras
especies que corren más lejos y más
rápido
que los dioses
con
dientes como colmillos afilados, succionando la
misma
leche que Mahoma
ardemos,
querido mío, en estos cerros
primitivos
aferrados
a caminos en santificación,
como
parte de la ley de los cautivos
desarraigados
en un limbo que es un ojo
ardiendo
que
es un árbol destripado
por
mis venas corren los ríos ancestrales
y
voy hacía ti siguiendo el afluente, el pulso
de
la placa arábiga, que es tu dermis
tu esqueleto
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