jueves, 6 de abril de 2017

en el bosque estepario de los montes Zagros

vimos lunas destripadas
incrustamos corazones en almendros
estrellas que se nos pegaban a la piel
ardíamos sobre un plenilunio que miraba
desde otro oriente de gamos procreándose
y robles crispando lejos del viento
una historia escrita al reverso de los labios
un dolor menos en el pecho

atrás de la luna hay otro siglo
otras especies que corren más lejos y más
rápido que los dioses
con dientes como colmillos afilados, succionando la
misma leche que Mahoma

ardemos, querido mío, en estos cerros
primitivos
aferrados a caminos en santificación,
como parte de la ley de los cautivos
desarraigados en un limbo que es un ojo
ardiendo
que es un árbol destripado

por mis venas corren los ríos ancestrales
y voy hacía ti siguiendo el afluente, el pulso
de la placa arábiga, que es tu dermis

tu esqueleto

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