sobra
tiempo restándole a los tallos, a las
hojas que
se entrelazan
abres los ojos
quedas en
silencio frente a la pantalla
y pegas
los labios, uno contra el otro, buscando
el
instante orgasmo
o dialecto inventado
rastreando
pieles y gestos obscenos mientras pasas las páginas
de un
libro cualquiera
notas que
no hay nada más que puedas decir
sábanas
se arquean y tu mano sube y baja en la intensidad
del juego
del mano
a mano
es nocivo
estar solo y pensar en los ojos de un hombre,
pensar en
escribirle
y mirar
el negativo de
las
raíces que se pudren más allá
de las
hojas rasgadas y el puente que se cae
porque
lejos,
donde no
existen palabras
los
poemas se van
trenzando
entre la hiedra
y a veces
crecen cabellos
el
pellejo de la gente se balancea en los cordeles
y se
eleva
y flamea
como banderas de una patria asustada
No hay comentarios:
Publicar un comentario