jueves, 6 de abril de 2017

Escindir



sobra tiempo restándole a los tallos, a las
hojas que se entrelazan
abres los ojos
quedas en silencio frente a la pantalla
y pegas los labios, uno contra el otro, buscando
el instante                            orgasmo o dialecto inventado
rastreando pieles y gestos obscenos mientras pasas las páginas
de un libro cualquiera
notas que no hay nada más que puedas decir
sábanas se arquean y tu mano sube y baja en la intensidad
del juego
del mano a mano

es nocivo estar solo y pensar en los ojos de un hombre,
pensar en escribirle
y mirar el negativo de
las raíces que se pudren más allá
de las hojas rasgadas y el puente que se cae
porque lejos,
donde no existen palabras
los poemas se van
trenzando entre la hiedra
y a veces crecen cabellos
el pellejo de la gente se balancea en los cordeles
y se eleva
y flamea como banderas de una patria asustada


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