martes, 9 de julio de 2019

Sonrisa de arcoris





Abrí la puerta, sigilosa, pero voraz 

Con las puntas de los pies di pisadas de nube y te  
vi 
O vi lo que creí que eras tú 
Un destello controlado por máquinas y mil ojos 
rompiendo tu piel de hierofante 

Te vi, con colores que aún no sé nombrar 
Pobre de mí, amarrada a una silueta sin nombre 
con un cuerpo tensado y lluvioso 

Y te tengo en la punta de los dedos, pero no te  
puedo tocar...  
Pobre de mí, que siempre guardo escapularios y libretas 
con direcciones, ninguna de ellas es la tuya 

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