Veo fantasmas. Las paredes se abren incendiándose y los veo mover los ojos y la boca en muecas eternas.
Veo
fantasmas con huecos en sus pechos marchitos, levantando pesados
ataúdes llenos de historias de pasiones bravas y pegajosas. Veo como
recorren el largo camino hacia las pampas.
Algunos no me ven, porque soy muy astuta. Finjo que estoy muerta, que soy como ellos. No me ven, porque finjo no tener alma.
Yo puedo fingir ser muchas cosas. Soy levemente mariposa, hiena de las tundras glaciares, viuda negra o fogata.
Algunos, me ven, como si largos cabellos ancestrales me tocaran los talones. Algunos me devoran y me digieren. Y su etéreo resplandor se entremezcla con mi carne.
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